viernes, 2 de julio de 2010

DÍAS DE GLORIA CELESTE...











Hoy la poesía se fue a mirar el partido...


 Por eso, en esta hermosa jornada surge el grito:

¡¡¡URUGUAY NOMÁAAAAAASSSSS!!! 

Hay algo que sigue vivo
nos renueva la ilusión
y en el último suspiro
¡Ay, Celeste, regalame un sol!
(No te va a gustar- Cielo de un solo color)

lunes, 7 de junio de 2010

La Rueda

La Rueda

Miré, y he aquí que había cuatro ruedas junto a los querubines; al lado de cada querubín había una rueda. El aspecto de las ruedas era como de piedra de crisólito.
En cuanto a su aspecto, las cuatro eran de una misma forma, como si una rueda estuviera dentro de otra rueda.
Libro del Profeta Ezequiel

He aquí mi biografía: he intentado inventar algún freno
para la Rueda, también llamada espiral gris que siempre espera.
He invitado a evitarla, en lo posible. He sugerido arrojarse en su seno
con sabia indiferencia cuando ya no quede otro remedio, y reclamar
en el último, silencioso grito, un nombre más perdurable.




Es una noche de lluvia
pero eso a ella qué le puede importar

Yo sé que anda girando
por la calle Laureles,
por Molina y tal vez alguien
asomado a la ventana
alucine su visión febril
de mamotreto sin ningún aspecto
de coche japonés, o americano

Le dieron mal mi dirección,
o la leyó mal a la luz de un relámpago.
Se guió por referencias imprecisas,
preguntando, hasta que empezó a llover
y siguió virando a la deriva
(se echó a rodar por el mundo...)

No ha de extrañar su bíblica apariencia
de rueda toda ojos, autónoma y parlante

Me anduvo, me anda buscando
sabe que la vi de reojo
ella soñaba almibarado
paraíso de ruedas de Quebar
que todo lo destrozan a su paso
(un cielito tal vez montevideano)

La mitad tan solo
de sus ojos despertaron
me vio, tres fueron sus destellos
no sé cómo, con qué argucia
le tiré un hubiese a mano,
un hubiese sido de los buenos,
de los gordos, de los míos,


Por eso se entretuvo, tanto rato,
mordisqueando aquella carne hubiera/ese,
digo hiérase, sangrante de futuros imposibles
que me perdió la pista y desde entonces
en su gira girar me anda buscando

miércoles, 2 de junio de 2010

DE IMPROBABLES OFICIOS- PLAÑIDERO

DE IMPROBABLES OFICIOS I
PLAÑIDERO

Noche de verano. Gutiérrez se mira al espejo, centrando el nudo de la corbata… Traje negro… corbata negra…

Rodeado de mármoles veteados y brillantemente pulidos, Estévez hace como que consulta algo en un monitor plano. Gutiérrez se acerca, pregunta en voz alta por Antoni Euskalerría. Hay otras personas, recién llegados tramitando los papeles, jóvenes que aguantan la noche saliendo a matear a la calle, disimulando lo mejor posible las sonrisas de su edad y sus esperanzas, que podrían ser impropias en tales circunstancias. Tal vez amigos del nieto de don Antoni. Se acerca a ellos, les pregunta si son familiares… es él, dicen, señalando a un flaquito de pelo largo, enrulado.


Gutiérrez lo abraza.


- Tu abuelito me salvó la vida. Fue hace años, en el setenta y dos, en la playa del Buceo, no sé si te habrá contado alguna vez. Yo tenía quince años y fui a nadar, para presumir con unas amiguitas, ustedes se darán cuenta, las cosas no pueden haber cambiado tanto – agregó, con un mohín de sonrisa amarga- de repente cambia la marea, un golpe de viento, me lleva hacia adentro. Me estaba hundiendo. Pasaron varios minutos, ya me creía perdido, cuando apareció don Antoni, nadando, con una seguridad, un aplomo… quedé en deuda eterna con él. Nos hablábamos alguna vez por teléfono, le llevaba una botella para Navidad o fin de año, hicimos unos asados, pero el tiempo siguió pasando y no supe más de él.

Gutiérrez se quiebra y el nieto también. El jovencito hace gestos como de no saber, o no acordarse. Sus amigos los miran, emocionados también.

- Cuando vi el aviso en el diario, no podía parar de llorar. Tengo que ir a hablarles de este santo- dijo, poniendo una mano en el corazón y elevando sus ojos al techo.

-Vayan, chiquilines, la vida continúa, sigan adelante- les dice, y entra a la sala.

Saluda a los dolientes y les ofrece una versión más sintética del mismo relato… la viuda dice “no me extraña de mi Antoni, era un santo varón, siempre hacía esas cosas”.

-Un héroe anónimo, doña Elsa, como tantos que han hecho patria en silencio, humildemente- dice Gutiérrez…

Hace noche en el velatorio. Se ofrece para preparar un excelente café negro, y participa de casi todas las conversaciones.

A las diez de la mañana vienen a llevarse al héroe anónimo. Gutiérrez se ofrece para acompañar al cortejo en su coche negro.

Luego vuelve a la funeraria. Estaciona en su lugar, marcado con el número 7, el de la suerte.

Entra a la oficina. Se acerca a Estévez. Este deja sus tareas por un instante…

-¿Y, flaco?

-Che negrito… ¿se sabe algo del cobro? Le pregunté a Laura y me dijo no sé qué del depósito en el Banco…

-Este fin de semana vamos muertos, flaco. El cobro sale para el lunes.

DE IMPROBABLES OFICIOS- CULPABLE GENERAL

De Improbables Oficios

II

CULPABLE GENERAL

Inexorable, el espejo devolvía al Contador Gutiérrez un rostro de momia mal conservada: una con nervios e insomnio, gastritis (tengo que dejar el café, al cigarrillo el presidente ya me lo hizo dejar), alta presión... (¿vendrá la sal de mesa con una imagen que ocupe el 80% de la bolsa que diga… las cosas saladas son terriblemente malas para la hipertensión?)

Accionó el intercomunicador del teléfono, pensando por qué razón en esa Empresa cada quince días cambiaban los aparatejos de comunicación, obligándolo a aprenderse los botones nuevos o, directamente, a enviarle un mensaje de texto a su secretaria.

_¡Señorita Cristina!- se oyó tronar.

Del otro lado una voz tímida y algo asustada respondió desmayadamente.

-¿Sí, Contador?

-Hágame el favor de llamar inmediatamente a Sánchez. No tendría por qué decirle esto, señorita, pero como usted es de mi total confianza... Los chinos encontraron botones de fantasía rosados, aptos para niñas de 4 años, en los blazers de caballero. Muy bien pegados, señorita. Los botones tenían gatitos, perritos, y colibríes. Preciosos. Obviamente, otro error de Sánchez.

A los dos minutos se presentó Sánchez, con la corbata más bien suelta, y un aspecto desolado.

-Sánchez, Sánchez, siéntese. No quiero perder la calma.

Le explicó concienzudamente lo que había pasado.

-Se trata de un error, Contador. Obviamente entendieron mal el contenido de mi memo número 45, del día primero del corriente, pero no busque más, asumo toda la responsabilidad. Fue culpa mía.

-Esa sinceridad suya logra desarmarme, Sánchez. Tendría que despedirlo ipso facto; sin embargo no voy a hacerlo. Lograremos reparar este daño. Eso sí, por favor, que no se reitere. Otro día no voy a estar de este talante tan caritativo.

-Así será, señor.

La secretaria miró a Sánchez con aire interrogativo. Este cambió su semblante al salir, se puso radiante, saltó juntando los talones. Exultante.

-Pero... - la chica se silenció bruscamente. Seguramente una reacción nerviosa del Sr. Sánchez, que habría sido despedido.

-Jajajaj- reía Sánchez.

_¿Pero qué le pasó?

-Es que tú sos nueva aquí, Catalina. Yo soy el Culpable General, y cada vez que asumo la responsabilidad de algo, aumentan mis galones - dijo, golpeando rítmicamente su hombro izquierdo con los dedos índice y mayor. No tengo la menor idea de quién puso los botones esos. Es más, estoy absolutamente seguro de que yo no pude haber sido, ya que mi función es solamente tener la culpa de todo lo que pasa aquí, y no me da el tiempo para otra cosa.

martes, 25 de mayo de 2010

SONETO AL POETA

SONETO AL POETA
A todos los Poetas

Es esa luz excelsa, la que exalta al poeta
La que besó su frente tal vez desde la cuna
Sentirse así en el cosmos es sin igual fortuna
Llegar a aquel soneto perfecto es buena meta

 Parécenos distante a veces, regio esteta
Alejado del mundo, caminando en la luna
Sin embargo, presente, de una forma oportuna
Eleva hacia los cielos  recia voz de profeta

Del lirio y de la bomba, del gozo o de la muerte
Amasa, el inspirado, sus versos fraternales
Ansioso siempre escribe, derrotando lo inerte

Frente a la ruda afrenta que le impone la suerte
Sus armas son palabras, de vida manantiales
¡Muriendo, finalmente, su voz se hace más fuerte!

L. Landín, mayo 2010

Caras Amarillas

CARAS AMARILLAS
Leonardo Landín

Hace demasiado tiempo que lo vi. Era yo un niño pequeño, era una inofensiva mañana de barrio en la escueta realidad del cuartito, en una cama junto a la ventana, con la luz solar filtrándose por las cortinas.

Esas cosas les pasan a los niños. Cuando son chicos, ven caras amarillas que los demás ya no pueden ver, cuando se inquietan y  preguntan, los tranquilizan:  eso no existe, tu cabeza estaba dormida aunque creías estar despierto.

Nunca le pregunté quién era. Nunca hablé, solamente, asustado, me di vuelta en la cama.

Hoy sé que todavía sigue allí, mirándome desde mi costado izquierdo, sin preocuparse por el tiempo y el espacio.

Solo que ya ni siquiera lo presiento.

Quién sabe si mañana... me toca ser una cara amarilla, un remolino de polvo, un sueño que hace añorar tiempos idos.

jueves, 20 de mayo de 2010

COMPASIÓN...

COMPASIÓN
La compasión será algún día un sentimiento activo, poderoso,
no una condolencia pasiva, y menos, cómplice
Leonardo Landín


Canta el primer pájaro del alba, adelantado
Mas quiero que siga esta noche y pensar en calma
Después iré a matear y caminar al viejo Prado
Resumiendo la idea que ha nacido en mi alma

El tiempo y el destino de mí se han apiadado
Hay algo en esta vida que los males ensalma
ese algo es tan fuerte que ha vencido hasta al Hado
Y del triunfo acrisola la merecida palma

La compasión que empieza donde el “¿amor?” termina
La que al final de todo no juzga al afligido
Esa es la luz que filtra la sapiencia divina

El hombre un mundo falso de lujos imagina
Pero hasta el mundo viejo resulta sin sentido
Sin esa luz humana, providencia divina

viernes, 23 de abril de 2010

CLAROSCUROS DEL ALMA, Soneto, por Leonardo Landín


CLAROSCUROS  DEL ALMA
por Leonardo Landín
 
¿Es la cima o la sima de la historia?
Este hoy ya  me deja tan perplejo…
¿cuál es el burro y cuál la zanahoria?
No entiendo ni al que veo en el espejo…

De otros aires me trae la memoria
Ese tiempo del cual tanto me alejo
A veces me parece que es escoria
¿O es lo mismo hoy que ayer,  y yo más viejo?

De pronto la sonrisa de una nena
Al descubrir el mundo, sorprendida
Me grita que la vida aún es buena

En alegría se mudó la pena
¡es nuevo el cosmos! ¡Lo malo se olvida!
¡El alma de esperanzas está llena!

martes, 20 de abril de 2010

BRAHMA BRAUSEN

Brahma Brausen
por Leonardo Landín


Un equipo de científicos investigadores del Instituto Tecnológico de Massachussets, al mando de los doctores Von Wiess y Miranda Yukawita, viene de realizar un importante descubrimiento.

Antiguas concepciones orientales decían:
"Oh, todo  el Universo es  como el sueño de Brahma. El tipo sueña, y existe el Universo. El tipo se despierta, y chau pinela".

Sofisticadas especulaciones teóricas en el campo de la física de las altas energías permitieron deducir que el Universo es en realidad, por lo menos desde mil novecientos ochenta, el sueño de Zulema Brausen, la que iba al Bauzá con nosotros en el vespertino. Pobre Zulema, ella confundía a Brahma con Krishna, aquel gordito mimoso que siempre estaba rodeado de princesitas hindúes, un fenómeno el chiquilín. Ni Forlán.

A Von Wiess y Yukawita le van a dar el Nobel.

Zulema tuvo que cambiar el teléfono, harta de escuchar insultos y alguna bendición exaltada, de vez en cuando, un poco salida de lo habitual, 
govinda ja ja , om mani padme hung, por qué no te vas un rato a la, etc.

-Qué culpa tiene uno de lo que sueña- nos decía, molesta, tratando de borrar con un solvente el siguiente graffiti de su muro soñado, negro intenso sobre blanco radiante:

“Despertate Zulema que estás con pesadillas”

La Plaza de la Compasión

EN PROYECTO

Desde hace tiempo estoy pensando escribir una novela, una cybernovela, acorde a los tiempos que vivimos. Su título será: LA PLAZA DE LA COMPASIÓN;  se trata de una serie de diálogos mantenidos en una plaza, sí, en esa que imaginas, lector, la que está frente a la Iglesia... allí, donde todavía queda gente que tiene algún tiempo para sentarse en un banco ;  así que si al pasar me ves, absorto con mi cuaderno, escribiendo o entablando algún diálogo con personajes visibles o invisibles, ya sabes, te lo he avisado, no es preciso llamar a la Asistencia Pública.

Es una novela atípica, con ciertas licencias no digo poéticas, más bien novelísticas... a diferencia de esas biografías edulcoradas donde hasta las peores bajezas parecen maravillosas, je, je... aquí vas a encontrar pedazos vivientes de biografías anónimas, como animalitos asustados,  con sus filos recortados, eso sí, para no dañar a nadie... bajezas humanas interesantísimas, recetas para escribir magníficas frases de autoayuda e insertarlas en preciosos powerpoints, enviándoselos a todos tus amigos y amigas... filosofías, ciencias y teologías varias, profanas, muy profanas... en realidad estoy inventando un poco, cuando uno empieza a escribir, no sabe por qué derroteros ha de llevarlo la pluma, o el cursor del aparato este que ya ni memoria tiene. 

Prometo escribir largos párrafos de este opus, que no todos, en la situación más adecuada, o sea sentado en un banco de plaza, en un cuaderno viejo, y cuando me canse de escribir hablaré con el fotógrafo, o el lustrabotas... sin duda, me aportarán nuevas y singulares ideas para más y más páginas.

TEXTOS SUELTOS: CUENTOS inéditos, por Leonardo Landín


TIYACA
Leonardo Landín
 
Tacatacatacatac… tac tac… tacatacatacatac… tac tac…

Así hace la máquina nueva.

Ya hace cinco años…

La anterior era la Tiyaca de Ignacio.

Cuando yo tenía el pelo negro… cuando tenía el pelo, mejor dicho, él venía a tomar la taza de leche con cocoa… pan casero y queso… se subía como podía a un banco alto, y me miraba trabajar. La madre después protestaba, porque volvía engrasado…

El nene decía que la máquina hacía así:

Tiyacatiyacatiyaca…

Es el canto sincero del trabajo- le respondía yo. Es la voz de la constancia. Escuchala.

Hace cinco años la vendí… nunca me hubiesen dado lo que valía en sudor, broncas y trasnochadas a su lado… más exigente que un patrón, la poderosa. Pero yo era fuerte, la máquina era nueva… aunque la compartiese con un Banco.

Y con ellos, con Ignacio, con Aurora, podía enfrentar al mundo entero con mi máquina de sueños.

Hace cinco años Ignacio partió a Europa con un papel rectangular, con un sello dorado con cintas azules.

Ahora está en la China, instalando unas máquinas prodigiosas, con los viáticos pagos por la Empresa, con poco tiempo para conocer lugares, pero lo aprovecha lo mejor posible, y manda fotos… ¿volverá con una chinita?

Hasta los chinos entienden la historia de la Tiyaca- me dice.

Me alegro tanto… aunque de noche en mi cama, a veces guardo mal alguna lágrima.


SEÑORITA ALICIA
Leonardo Landín

Tarde y mal me visitan- piensa Cecilio… si no fuese por la señorita Alicia…

El viejito deja transcurrir los días… a veces en un letargo, a veces, fatigosos, dolorosos, así se pone uno con el tiempo, señorita. Cuarenta años sin ver médico, y ya me ve, cuando empecé… dónde terminé… un día fue un análisis que salió mal… otro día me caí en la calle…

Los parientes, bien pensado, son bastante ingratos.

Pero la señorita Alicia...

Con sus ojos de un bello color celeste agrisado, transparente, radiante como una novia.

Hermosa, como la que conocí alguna vez…

Yo la veo salir, cuando se quita el monótono uniforme blanco; hoy tenía un lindo pantalón bordado con flores, se puso su campera. Se soltó el pelo, fino y rubio. Un día le voy a contar de mi novia, de los bailes de Carnaval, de tantas cosas.

Revivo, y sueño.

La señorita recibe mensajes en su teléfono portátil. Seguramente tendrá novio.

Señorita Alicia, tengo frío, por favor, no me deje, quédese un ratito más, míreme usted.
No sé qué luz hay en sus ojos, que brillan tanto. Estoy entrando en la oscuridad, y no quiero. Gracias por tomar mi mano.

Se parece tanto… a ella.

Creo que ya es tarde, señorita. La oscuridad me está ganando, solo veo su mirada.

No se preocupe. Mamá me llama a comer.

Hay una mesa tendida, están mis hermanos, papá… ¿oscuro allí? No, nunca. Están tan cerca.

Usted vendrá primero, ya lo sé. Me verá primero porque es un ángel, y los ángeles siempre ven todo.

Disculpe que no pude decirle adiós.