martes, 20 de abril de 2010

TEXTOS SUELTOS: CUENTOS inéditos, por Leonardo Landín


TIYACA
Leonardo Landín
 
Tacatacatacatac… tac tac… tacatacatacatac… tac tac…

Así hace la máquina nueva.

Ya hace cinco años…

La anterior era la Tiyaca de Ignacio.

Cuando yo tenía el pelo negro… cuando tenía el pelo, mejor dicho, él venía a tomar la taza de leche con cocoa… pan casero y queso… se subía como podía a un banco alto, y me miraba trabajar. La madre después protestaba, porque volvía engrasado…

El nene decía que la máquina hacía así:

Tiyacatiyacatiyaca…

Es el canto sincero del trabajo- le respondía yo. Es la voz de la constancia. Escuchala.

Hace cinco años la vendí… nunca me hubiesen dado lo que valía en sudor, broncas y trasnochadas a su lado… más exigente que un patrón, la poderosa. Pero yo era fuerte, la máquina era nueva… aunque la compartiese con un Banco.

Y con ellos, con Ignacio, con Aurora, podía enfrentar al mundo entero con mi máquina de sueños.

Hace cinco años Ignacio partió a Europa con un papel rectangular, con un sello dorado con cintas azules.

Ahora está en la China, instalando unas máquinas prodigiosas, con los viáticos pagos por la Empresa, con poco tiempo para conocer lugares, pero lo aprovecha lo mejor posible, y manda fotos… ¿volverá con una chinita?

Hasta los chinos entienden la historia de la Tiyaca- me dice.

Me alegro tanto… aunque de noche en mi cama, a veces guardo mal alguna lágrima.


SEÑORITA ALICIA
Leonardo Landín

Tarde y mal me visitan- piensa Cecilio… si no fuese por la señorita Alicia…

El viejito deja transcurrir los días… a veces en un letargo, a veces, fatigosos, dolorosos, así se pone uno con el tiempo, señorita. Cuarenta años sin ver médico, y ya me ve, cuando empecé… dónde terminé… un día fue un análisis que salió mal… otro día me caí en la calle…

Los parientes, bien pensado, son bastante ingratos.

Pero la señorita Alicia...

Con sus ojos de un bello color celeste agrisado, transparente, radiante como una novia.

Hermosa, como la que conocí alguna vez…

Yo la veo salir, cuando se quita el monótono uniforme blanco; hoy tenía un lindo pantalón bordado con flores, se puso su campera. Se soltó el pelo, fino y rubio. Un día le voy a contar de mi novia, de los bailes de Carnaval, de tantas cosas.

Revivo, y sueño.

La señorita recibe mensajes en su teléfono portátil. Seguramente tendrá novio.

Señorita Alicia, tengo frío, por favor, no me deje, quédese un ratito más, míreme usted.
No sé qué luz hay en sus ojos, que brillan tanto. Estoy entrando en la oscuridad, y no quiero. Gracias por tomar mi mano.

Se parece tanto… a ella.

Creo que ya es tarde, señorita. La oscuridad me está ganando, solo veo su mirada.

No se preocupe. Mamá me llama a comer.

Hay una mesa tendida, están mis hermanos, papá… ¿oscuro allí? No, nunca. Están tan cerca.

Usted vendrá primero, ya lo sé. Me verá primero porque es un ángel, y los ángeles siempre ven todo.

Disculpe que no pude decirle adiós.

No hay comentarios:

Publicar un comentario