martes, 25 de mayo de 2010

SONETO AL POETA

SONETO AL POETA
A todos los Poetas

Es esa luz excelsa, la que exalta al poeta
La que besó su frente tal vez desde la cuna
Sentirse así en el cosmos es sin igual fortuna
Llegar a aquel soneto perfecto es buena meta

 Parécenos distante a veces, regio esteta
Alejado del mundo, caminando en la luna
Sin embargo, presente, de una forma oportuna
Eleva hacia los cielos  recia voz de profeta

Del lirio y de la bomba, del gozo o de la muerte
Amasa, el inspirado, sus versos fraternales
Ansioso siempre escribe, derrotando lo inerte

Frente a la ruda afrenta que le impone la suerte
Sus armas son palabras, de vida manantiales
¡Muriendo, finalmente, su voz se hace más fuerte!

L. Landín, mayo 2010

Caras Amarillas

CARAS AMARILLAS
Leonardo Landín

Hace demasiado tiempo que lo vi. Era yo un niño pequeño, era una inofensiva mañana de barrio en la escueta realidad del cuartito, en una cama junto a la ventana, con la luz solar filtrándose por las cortinas.

Esas cosas les pasan a los niños. Cuando son chicos, ven caras amarillas que los demás ya no pueden ver, cuando se inquietan y  preguntan, los tranquilizan:  eso no existe, tu cabeza estaba dormida aunque creías estar despierto.

Nunca le pregunté quién era. Nunca hablé, solamente, asustado, me di vuelta en la cama.

Hoy sé que todavía sigue allí, mirándome desde mi costado izquierdo, sin preocuparse por el tiempo y el espacio.

Solo que ya ni siquiera lo presiento.

Quién sabe si mañana... me toca ser una cara amarilla, un remolino de polvo, un sueño que hace añorar tiempos idos.

jueves, 20 de mayo de 2010

COMPASIÓN...

COMPASIÓN
La compasión será algún día un sentimiento activo, poderoso,
no una condolencia pasiva, y menos, cómplice
Leonardo Landín


Canta el primer pájaro del alba, adelantado
Mas quiero que siga esta noche y pensar en calma
Después iré a matear y caminar al viejo Prado
Resumiendo la idea que ha nacido en mi alma

El tiempo y el destino de mí se han apiadado
Hay algo en esta vida que los males ensalma
ese algo es tan fuerte que ha vencido hasta al Hado
Y del triunfo acrisola la merecida palma

La compasión que empieza donde el “¿amor?” termina
La que al final de todo no juzga al afligido
Esa es la luz que filtra la sapiencia divina

El hombre un mundo falso de lujos imagina
Pero hasta el mundo viejo resulta sin sentido
Sin esa luz humana, providencia divina