martes, 25 de mayo de 2010

Caras Amarillas

CARAS AMARILLAS
Leonardo Landín

Hace demasiado tiempo que lo vi. Era yo un niño pequeño, era una inofensiva mañana de barrio en la escueta realidad del cuartito, en una cama junto a la ventana, con la luz solar filtrándose por las cortinas.

Esas cosas les pasan a los niños. Cuando son chicos, ven caras amarillas que los demás ya no pueden ver, cuando se inquietan y  preguntan, los tranquilizan:  eso no existe, tu cabeza estaba dormida aunque creías estar despierto.

Nunca le pregunté quién era. Nunca hablé, solamente, asustado, me di vuelta en la cama.

Hoy sé que todavía sigue allí, mirándome desde mi costado izquierdo, sin preocuparse por el tiempo y el espacio.

Solo que ya ni siquiera lo presiento.

Quién sabe si mañana... me toca ser una cara amarilla, un remolino de polvo, un sueño que hace añorar tiempos idos.

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